lunes, 22 de junio de 2015

La Dama de Oro (Woman in Gold - 2015)


Recuerdos de un pasado tormentoso

Dirección: Simon Curtis. Con Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Katie Holmes, Tatiana Maslany, Max Irons, Antje Traue, Moritz Bleibtreu. Guión: Alexi Kaye Campbell. Fotografia: Ross Emery. Edición: Peter Lambert. Dirección de Arte: Dominic Masters. Casting: Deborah Aquila. Simone Bär, Gary Davy, Jennifer L. Smith, Tricia Wood. Producción: David M. Thompson, Kris Thykier. Co-Producción: Peter Heslop. Productor Ejecutivo: Christine Langan, Ernst Mican(Austria), Ed Rubin, Robert Walak, Bob Weinstein, Harvey Weinstein, Ed Wethered, Negeen Yazdi. Duración: 109 min.



La historia del holocausto judío siempre fue un tema atractivo para el cine, ejemplos sobran, Schindler's List, Sophie's Choice, Amen, La vita è bella, The Boy in the Striped Pyjamas y muchisimas otras que olvido, pasando por todos los géneros; en este caso, se aborda desde la mirada intimista de un hecho real.
 La película nos cuenta un suceso en la vida de María Altmann (Hellen Mirren) una octogenaria de origen austríaco y religión judía que junto a su esposo Fritz (Max Irons),  siendo muy jovenes, deben huir de su país y refugiarse en los Estados Unidos luego de la ocupación Nazi, dejando atrás a toda su familia, en particular el cuadro de la tía Adele Bloch Bauer (Antje Traue) famosa por posar para uno de los artistas plásticos más importantes de Austria, Gustav Klimt (Moritz Bleibtreu) autor del cuadro que hilará la historia.

Cuando el estado Austriaco promulga la ley de restitución de obras de arte robadas por los oficiales alemanes a las familias más acaudaladas, María encuentra la oportunidad de recuperar el cuadro de su cariñosa tía que se encuentra exhibido en el Museo Belvedere, para esto, contrata a para el trabajo un abogado novato, Randol Schoenberg (Ryian Reynolds), hijo de una de sus amigas y descendiente de judíos austriacos.

Hellen Mirren (María Altamann) Ryan Reynolds (Randol Schoenberg), al fondo el cuadro en disputa
 En su país natal, al que nunca había regresado, con la ayuda de un periodista local, Hubertus Czernin (Daniel Brühl) conocedor de todos los entretelones detrás de la recuperación de obras de arte, abogado y cliente hacen todo lo posible ante las autoridades y el comité de restitución para hacerse con la pintura, lo que resulta desgastante e infructuoso y los obliga a tomar el camino de regreso a casa con las manos vacias.

La lucha por los derechos de María lleva el caso a la mismísima Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, decidiendo esta que el país no debe intervenir como querellante en un juicio al estado Austriaco, imponiendo así un fuerte antecedente en este tipo de reivindicaciones.

Los acontecimientos hacen que María de todo por terminado, no quiere seguir luchando, intuye que nunca más volverá a juntarse con su tía, pero Randol no estaba convencido de abandonar todo tan fácilmente, porque sin trabajo, necesitaba el dinero que conseguiría tras recuperar una obra de arte millonaria, por lo tanto, ambicioso, decide volver a Austria, encontrase con Hubertus y seguir otras estrategias. 

La tía Adele posando para Gustav Klimt (Antje Traue y Moritz Bleibtreu)
 En un momento de descanso, Randol va a escuchar un concierto escrito por su abuelo, en su época, un importante compositor. Disfrutando del mismo se produce en él un quiebre emocional, una epifanía que le revela la lucha de sus antepasados por la libertad y, que desde ese momento, su trabajo, debía guiarse por un espíritu de deuda y patriotismo.

A la mañana siguiente, solo, ante los miembros de la junta de arbitraje que decidirían, finalmente, quien sería el propietario de la obra, expone su caso y sorpresivamente, de vuelta en Austria,  aparece María para brindarle su apoyo. Así, después de muchos años, la lucha de María y Randol se ve recompensada con el triunfo.

Debo aclarar, que siento especial preferencia por las biografías y las historias reales, pero también  debo ser sincero y recordarme que si los personajes no son atractivos y la historia no es movilizadora no lograremos ver un buen producto cinematográfico.

La verdadera María Altamnn junto al cuadro recuperado de su tía Adele Bloch Baue.
Aquí encuentro una historia movilizadora, la demanda de María por reparar un pedazo de su alma destruida, la protesta por el sufrimiento de ser un judío en tierra nazi, el destierro, el abandono, la lucha ante los poderes establecidos, pero todo cobra mayor sentido cuando vemos a los protagonistas, una octogenaria y un abogado que nunca bajaron los brazos, que tuvieron  dudas de seguir adelante pero jamás cedieron, que procedieron sin violencia y estridencias. Esto es lo que encuentro relevante en el film, el resto,  acompaña, armoniza y no desentona.

Insisto, desde el punto de vista técnico, es un producto sobrio y bien elaborado, de manual, lo importante, lo relevante, lo que nos deja, lo que vamos a encontrar  es, que a pesar de todas las dificultades, podemos. 

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