jueves, 18 de octubre de 2012

Un reino bajo la luna (Moonrise Kingdom - 2012)


Adultos muy precoces

Moonrise Kingdom (EE. UU. / 2012) Dirección: Wes Anderson. Con Bruce Willis, Eduard Norton, Kara Hayward, Bill Murray, Tilda Swinton, Jared Gilman, Frances McDormand. Guión: Wes Anderson y Roman Copolla. Fotografia: Robert D. Yeoman. Edición: Andrew Weisblum. Diseño de Producción: Adam Stockhausen. Música: Alexander Desplat. Dirección de Arte: Gerald Sullivan. Duración: 94 min.

Cuando mencione que había visto Moonrise Kingdon, lo primero que muchos me recordaron fue que haya por 1971 apareció una película llamada Melody escrita por un tal Alan Parker que trataba del amor pre adolecente, de las primeras ingenuas experiencias en el arte de Cupido. Wes Anderson, a su manera, cuarenta y dos años después, aborda la misma temática que inspiro a Alan Parker llevado de la mano de sus fantasías infantiles.

Conociendo la particular visión del realizador de The Royal Tenenbaum y Fantastico Mr. Fox entre otras, intuía que la experiencia de ver el resultado final de su trabajo no me decepcionaría (esto debe ser porque siempre admire su obra) pero el tema podría haberlo llevado a realizar una película llena de clisés y de lugares comunes; esa idea no dejaba de ponerme intranquilo. Afortunadamente nada de eso ocurrió y me encontré con una manifestación artística que no me decepciono.

Wes Anderson con parte del elenco infantil


El relato nos ubica a una pequeña y tranquila isla de Nueva Inglaterra donde viven un grupo de personajes muy particulares, típicos del mundo Anderson, el capitán de policía Sharp (Bruce Willis), un pequeño grupos scout del campamento Ivanhoe liderado por  el scout master Ward (Eduard Norton), una familia de abogados compuesta por Walt y Laura Bishop (Bill Murray y Frances McDormand) que tiene 3 hijos, uno de ellos es Susy (Kara Hayward) que junto a Sam (Jared Gilman), uno de los boy scouts del escuadrón de Ward protagonizan la historia.

Después de una breve introducción de los personajes y sus cotidianas costumbres, vemos que Sam ha desaparecido del campamento. Dada la voz de alarma, Ward junto con Sharp comienzan la búsqueda. Secretamente, nuestro pequeño Romeo va en busca de su Julieta, cumpliendo con un enigmático plan que ambos habían pergeñado hacia un tiempo cuando se conocieron.

El punto de reunión cercano a la casa de Susy será el comienzo de la aventura amorosa de esta inocente pareja. Recorrerán gran parte de la isla en busca de su paraíso, una pequeña bahía en uno de los lugares más lejanos,  donde piensan vivir juntos para siempre. En su derrotero, no serán pocas las dificultades que deban atravesar, huyendo de la persecución de los adultos y del grupo de compañeros boy scouts que se han unido a la búsqueda. Cuando por fin logran establecerse, luego de unos días, son encontrados pero durante su estancia en la bahía logran cumplir todas sus vírgenes fantasías.

Aquí el relato cambia de dirección, resuelto el problema, la pareja es separada sufriendo las adversas circunstancias de la desunión, entonces los compañeros scouts se Sam (otrora enemigos) en una clara manifestación de espíritu de cuerpo resuelven ayudarlo, con esa intención van en busca de Susy y ambos son llevados al continente para que puedan casarse.

En este punto comienza otra aventura, mucho más dramática, debido al mal tiempo, la peor tormenta en varios años arrecia la isla y encuentra a nuestros héroes cruzando el rio en pequeños botes en busca del campamento scout principal donde encontrar a alguien que lleve a cabo la ceremonia. Mientras tanto se gesta una nueva búsqueda de la que formaran parte nuevamente los desesperados padres, el capitán de policía y el scout master.

En medio del atroz desastre que arrasa con todo lo que encuentra, desaparece nuestro valiente grupo de niños. Regresados los rescatistas a la isla, encuentran a parte del pueblo refugiado en la Iglesia (recordando aquellas películas clase B de cataclismos naturales) pero lo que no saben es que, ocultos, los pequeños desaparecidos también se encuentran ahí (nunca sabremos como llegaron). Ward no tarda en advertir la situación y sale en su persecución ¿Los atrapan, huyen, desaparecen, mueren? Buena pregunta…

Wes Anderson presenta una película argumentalmente simple, una historia naife, filmada de la misma forma, con mucho de cine independiente, sin estridencias, esto no significa sinónimo de mediocridad, al contrario, demuestra que sencillamente, con talento, puede conseguir un relato apasionadamente bello.

Luego de verla, fácilmente, podemos darnos cuenta de la estructuración del relato, tenemos una introducción de los personajes (casi la totalidad) y su hábitat (de la mano de un relator), una primera parte donde se nos cuenta la huida, el encuentro con el paraíso y la desilusión de la separación,  una segunda parte con el reencuentro y el final. Sencillo, nada de flashbacks, recuerdos, sueños, todo total y absolutamente lineal, fácil de comprender, la belleza e inteligencia de este filme pasa por otros aspectos como su estítica y su guión.

Desde el principio, originalmente, a puro trávelin, se nos lleva de un lugar a otro mostrándonos  como se desenvuelve cada uno de los personajes en su vida cotidiana, armando “simétricamente” cada cuadro como reflejo de la monotonía existente. Llama fuertemente la atención, el uso intensivo que Anderson hace de esta técnica, como si Kubrick se lo hubiese recomendado.

En un apartado particular se encuentra el manejo de los personajes, los adultos ingenuos y creídos, los niños siempre más perspicaces e inteligentes. Todo esto, acompañado de una banda de sonido impecable, hace un combo realmente disfrutable.

En definitiva, no sorprende que Wes Anderson haya llevado su precoz fantasía a la pantalla de la forma en que lo hizo, con un cuidado absoluto por los detalles, armoniosamente filmada, donde cada toma representa un pequeño cuadro en colores vibrantes que podríamos apreciar en un museo, una verdadera expresión vanguardista del cine actual pero sobre todo, demostrando cómo lo sencillo puede ser muy efectivo.

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